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  • Foto del escritorGuillem Vallet

¿Qué podemos esperar de Luxemburgo?

En tan solo unas horas, tendremos los primeros detalles sobre el retorno de Luxemburgo a Eurovisión. Antes de que empiece todo, hacemos un breve repaso a su historia y analizamos qué podrían traernos el año que viene.


(ESCPlus)

El 12 de mayo de 2023, la cuenta oficial de Eurovisión revelaba una noticia que sacudía a la comunidad eurofán: el retorno de Luxemburgo al festival en 2024 tras 30 años de ausencia. No es para menos, pues el Gran Ducado es uno de los países más laureados del concurso con hasta cinco victorias en su palmarés, el tercero solamente por detrás de Irlanda y Suecia. Además, es uno de los países que participó en la primera edición de Eurovisión en 1956 en Lugano. El próximo lunes 3 de julio, saldremos de dudas sobre cuál será el método en el que seleccionan su candidatura hasta 2024, y eso despierta preguntas: ¿Qué nos podemos esperar del pequeño país en un escenario que no tiene nada que ver con el de hace treinta años?


La respuesta, brevemente, es casi cualquier estilo. Por ello, vamos a explorar la historia del país y qué es lo que lo hace tan especial.


Michèle Arnaud en Eurovisión 1956 con "Ne crois pas". (YouTube: ESC: 56-73)

Como repaso rápido en temas de geografía: Luxemburgo cuenta con unos 650.000 habitantes, una población similar a la de Montenegro. Localizado entre Alemania, Francia y Bélgica, es uno de los países más ricos de Europa, y tiene como único idioma nacional el luxemburgués, su lengua propia, aunque en su territorio se habla francés y alemán fluidamente. Quizá lo más importante en términos demográficos es que hasta la mitad de su población es de origen extranjero, y eso se refleja en Eurovisión, donde la gran mayoría de los artistas que han representado a Luxemburgo son nativos de otros países. Al igual que San Marino o Mónaco en su momento, esto se denomina “país prestatario”, o "borrowing country" en inglés.


Desde su debut en 1956, el primer año en que debutaron, Luxemburgo se caracterizó por sus baladas clásicas en Francés. Este tipo de canciones eran muy comunes durante los primeros años del concurso, y Luxemburgo supo adaptarse a las circunstancias del concurso con resultados dispares, desde dos últimos puestos seguidos en 1959 y 1960 (este último con una balada en luxemburgués) a una victoria justo el año siguiente con Jean-Claude Pascal y “Nous les amoureux”, el cual es una de los temas más representativos de la década de los 60 debido a su reivindicación del amor homosexual en una época donde cualquier muestra de afecto era tabú o directamente prohibida.


Jean-Claude Pascal ganó Eurovisión 1961 con "Nous les amoureux". (YouTube: eurovisionfrancetube)

La racha de baladas continuó durante la primera mitad de los años 60 hasta que llegó, quizá, la representante de Luxemburgo más conocida y la que más cambió la dirección del festival hasta entonces: France Gall. La cantante francesa revolucionó el festival con su tema "Poupée de cire, poupée de son" en 1965, que era una de las primeras canciones que rompió con la fórmula tradicional de la balada y que introdujo una corriente que le haría frente, lo que hoy en día conocemos como pop. 1965-1967 es considerado el período dorado de Luxemburgo, con tres temas uno tras otro que se definen como de los mejores que llevó el Gran Ducado. Tras ello, intentaron enviar temas más ligeros, melódicos y felices, pero los resultados no les acompañaron, recibiendo incluso 0 puntos en 1970, su único “nul points” hasta hoy.


France Gall ganó Eurovisión 1965 con "Poupée de cire, poupée de son". (YouTube: Eurovision GOLD)

En 1972 y 1973, Luxemburgo volvió a revolucionarse y ganó el festival dos veces seguidas. Primero, con Vicky Leandros y su “Après toi”, y al año siguiente, con Anne-Marie David y "Tu te reconnaîtras", ambos referentes de la música ligera en francés incluso durante el breve periodo de tiempo en los años 70 donde se permitía cantar en cualquier idioma. El segundo país en ganar dos veces seguidas tras España, no fueron capaces de cargar con los costes de organizar el festival dos años seguidos, y por lo tanto, en 1974, el año de ABBA, Eurovisión se celebró en el Reino Unido, en Brighton. El éxito de las artistas francesas provocó que el país empezara a experimentar con cantantes de otros países, incluyendo Alemania, Irlanda, y Estados Unidos, durante el resto de los años 70 hasta finales de década. En estos años se probaron géneros como el blues, el retorno a la chanson clásica y el pop.


Por supuesto, no nos podemos olvidar de la actuación de Luxemburgo más querida en España: las españolas Baccara (Mayte Mateos y María Mendiola), en 1978 y su tema “Parlez-vous Français?”, una canción pegadiza y desenfadada que muchos eurofans españoles recuerdan con cariño. Después de todo, era un tema que, a pesar de estar en francés, no dudaba en mostrar su acento español, algo que agradó mucho a los países del sur ese año, dando su máxima puntuación a Luxemburgo. Acabó en séptimo lugar con 73 puntos.


Baccara en Eurovisión 1978 con "Parlez-vous français?". (YouTube: Eurovision GOLD)

Los años 80 continuaron con la experimentación y el uso de artistas de fuera de Luxemburgo. La década fue, quizá, la más dispar del panorama luxemburgués en el festival, donde cada candidatura era impredecible. En 1980, “Papa Pengouin” era considerado uno de los primeros temas que rozaban el estatus de “joke entry” sin llegar a alcanzarlo, y al año siguiente volvía Jean-Claude Pascal con una balada clásica de nuevo para compensar. En 1983, Corinne Hermès traía a Luxemburgo su quinta y hasta ahora última victoria con “Si la vie est cadeau”.


Corinne Hermès ganó Eurovisión 1983 con "Si la vie est cadeau". (YouTube: Eurovision GOLD)

El indiscutible éxito del país, que desde entonces era el que más victorias tenía junto con Francia, causó que el Gran Ducado deseara encontrar una identidad más propia y dejar de depender de talento extranjero, pero sin mucho éxito. Los experimentos continuaron hasta finales de década, dejándonos con, quizá, una de las candidaturas más extrañas jamás vistas en Eurovisión en 1985. Ese año, se eligió a un sextete formado por Margo, Franck Olivier, Diane Solomon, Ireen Sheer, Malcolm Roberts and Chris Roberts, todos ellos extranjeros y sin formar un nombre oficial para el sextete como suele hacerse cuando canta un grupo, de manera que oficialmente es el nombre de artista más largo en la historia del festival. ¿El resultado? Un tema cantado en canon a tres idiomas distintos (francés, alemán e inglés) que empieza de manera alegre pero se torna en una cacofonía imposible de describir.


Margo, Franck Olivier, Diane Solomon, Ireen Sheer, Malcolm Roberts y Chris Roberts en Eurovisión 1985 con "Children, Kinder, Enfants". (YouTube: escLIVEmusic1)

En 1988, la belga-canadiense Lara Fabian consigue el último Top 5 de Luxemburgo hasta la fecha con su tema “Croire”, y a partir de ahí empieza la decadencia del país, que empieza a encadenar malos resultados uno tras otro. En 1992 y 1993, se intenta emplear talento local luxemburgués, incluso llegando a cantar en este idioma por primera vez desde 1970 como último recurso, pero sin éxito. En 1993, la banda local Modern Times cantó “Donne-moi une chance” y terminó vigésimo el mismo año en que Irlanda ganaba su quinto festival e igualaba a Luxemburgo en victorias. Debido a los cambios de regulación en 1993, cuando se implementó el sistema de relegación por el debut de los países ex-yugoslavos, la mala posición de Luxemburgo le obligaba a perderse el festival de 1994. Y cuando tuvieron la oportunidad de regresar en 1995, ya no lo hicieron hasta hoy.


Tras su retirada, Luxemburgo se mantiene con cinco victorias, aún empatado con Francia como el tercer país con más primeros puestos, y quizá uno de los repertorios de candidaturas más variados de todo Eurovisión. Chanson, pop, blues, música ligera, bandas, cantantes de más de 10 países distintos… Durante la era pre-relegación, fue uno de los países más ricos en diversidad, y eso se notaba debido al alto porcentaje de población extranjera en el país. Si bien cantaban en su mayoría en francés y tan solo unas pocas veces en luxemburgués, todo puede cambiar hoy en día con la eliminación de la obligación de cantar en la lengua de tu país.


Jeane Manson, representante de Luxemburgo en 1979 con su tema "J'ai déjà vu ça dans tes yeux". La artista de origen estadounidense es un ejemplo más de cómo este país ha dependido en su mayoría de artistas de origen extranjero.

¿Qué podemos esperar de Luxemburgo, entonces?


Treinta años son muchos y hacen cualquier predicción basada en conjeturas. Hemos de tener en cuenta que en Luxemburgo no han sido reacios a depender de compositores extranjeros como Ralph Siegel en sus candidaturas, y por lo tanto, no se puede descartar que en 2024 veamos, por primera vez, una canción enteramente en inglés, incluso con compositores extranjeros - y eso casi siempre implica participación sueca desde los primeros escalones del campamento del Melodifestivalen.


Por otra parte, en los breves años en los que se permitía cantar en cualquier idioma, Luxemburgo nunca abandonó el francés. Y, si bien sus participantes eran extranjeros, el Gran Ducado siempre destacó por su vanguardia y por no querer copiar a otros países con el paso de los años, incluso a costa de sus resultados, una decisión que les llevó a retirarse. También tenemos otros ejemplos como el breve retorno de Mónaco en 2004 o el debut de San Marino en 2008, donde ambos microestados cantaron en sus idiomas oficiales. ¿Podriamos presenciar una canción en francés de nuevo? ¿Un experimento 100% en luxemburgués para probar las aguas? ¿O quizá una mezcla de ambos?

Modern Times en Eurovisión 1993 con "Donne-moi une chance". Fue la última participación de Luxemburgo hasta la fecha. (YouTube: escLIVEmusic1)

Es muy difícil saber de antemano qué nos depara el futuro de este país en el festival. Por lo general, los regresos no son del todo bonitos. Mónaco no duró más de tres años en su regreso sin ninguna clasificación a la final, y todo podría apuntar a un destino similar si Luxemburgo no consigue emular sus glorias pasadas en los 60, 70 y 80. A pesar de todo, el panorama ha cambiado tan radicalmente que nos podemos esperar casi cualquier cosa, y algunas de nuestras dudas se resolverán este próximo lunes. Hasta entonces, deseamos desde aquí que sus próximas candidaturas tengan el impacto que ya tuvieron sus canciones más emblemáticas.


Vicky Leandros en Eurovisión 1967 con "L'amour est bleu" continúa siendo uno de los temas más atemporales del festival. (YouTube: primadonna11)



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